Docencia universitaria en el ámbito de las ciencias jurídicas y sociales. Entre la innovación y la tradición

Precio especial 22,01 € Precio habitual 23,16 €
Disponible (en stock)
ISBN
9788413098227
Nombre del producto:
Docencia universitaria en el ámbito de las ciencias jurídicas y sociales. Entre la innovación y la tradición
Fecha de edición:
1 ago. 2019
Número de Edición:
1
Autor:
Nicolás García, José Neftalí / Olmos Rubio, Inmaculada / Garcia Lozano, Carlos / Carrillo González, Carmen María
Idioma:
Español
Formato:
Libro
Páginas:
175
Lugar de edición:
PAMPLONA
Colección:
MONOGRAFÍAS ARANZADI
Encuadernación:
Rústica

Parte I: Valores Universales en los Estudios Universitarios

I

La impregnación de Europa y los Valores de la Unión en los estudios universitarios

LUIS MIGUEL GARCÍA LOZANO

Universidad Carlos III de Madrid

Resumen: La progresiva pérdida de presencia de los valores europeos en el espacio público y la aparición de nuevos principios consuetudinarios o valores éticos propios de civilizaciones en ocasiones, muy distintas a la nuestra, está dirigiendo a la población hacia un cambio de mentalidad por la que comienza a albergar nuevamente concepciones políticas que van contra el sistema democrático y de Estado de Derecho que se ha consolidado en nuestro continente durante los últimos tres siglos, desde la Revolución Francesa. Es por ello, que se hace patente la necesidad de incluir en los planes de estudio universitarios previsiones relativas a los principios democráticos propios de la Unión Europea, que tanto esfuerzo ha conllevado su consecución.

Abstract: The progressive loss of presence of European values in the public space and the emergence of new customary principles or ethical values typical of civilizations sometimes, very different from ours, is leading the population towards a change of mentality by which it begins to to house again political conceptions that go against the democratic system and Rule of Law that has been consolidated in our continent during the last three centuries, since the French Revolution. It is for this reason that the need to include in the university syllabuses forecasts regarding the democratic principles of the European Union, which has entailed so much effort, has become evident.

I. INTRODUCCIÓN

La formación universitaria desde el inicio de la institución en su concepto como centro de alta especialización, ha buscado impartir conocimiento obviando la formación en valores. Esta situación se daba por varias circunstancias.

Por un lado, no se hacía necesaria la formación en tal aspecto, dado que era patente en toda Europa una cierta uniformidad en los valores imperantes, basados en los principios religiosos del cristianismo (Oreja, 2014. 382), jurídicos del Imperio Romano (D'Ors. 1985. 5) y político-cívicos procedentes de Grecia (García de Paso y Arcos. 1999. 114) y, que se habían difundido en todo el continente con las conquistas romanas y, posteriormente, por acción de la evangelización cristiana que llegó a los confines de Europa en el siglo IX. Esta circunstancia hizo que todos los territorios del continente, estuviesen o no bajo el poder el Imperio Romano, se viesen impregnados de unos valores comunes y uniformes en todo el territorio continental.

De otro, no existió hasta bien avanzado el siglo XX un flujo considerable de inmigración proveniente de otros continentes (Sassen, 2013, 1-72), que hiciese entrar en juego en la escena europea valores y principios de civilizaciones realmente distintas a la nuestra y, que incluso supusiesen una confrontación clara y directa contra nuestros valores.

Esta escena ha cambiado radicalmente al aumentar el flujo de inmigración a Europea, proveniente de otros continentes y civilizaciones, cada vez más alto e importante cuantitativamente, que está conllevando una difuminación de los valores político-cívicos europeos, con el fin de no herir sensibilidades de los migrantes (Oreja, 2014, 383). El propio Oreja (Oreja, 2014, 384) dice que:

"Los principios han sido instrumentalizados, cosificados, pervertidos y puestos al servicio de falsas utopías sociales. Al no existir unos principios morales claros, un paradigma de moralidad racional aceptado universalmente, que cohesione el todo social, los valores se tornan en puras adhesiones emotivas, carentes de racionalidad, espasmos coyunturales, expuestos a la moda, al capricho o a la ingeniería ideológica. Poseemos así simulacros de valores, caricaturas de valores. Antivalores, para ser más claros."

Este paulatino desvanecimiento está afectando a la totalidad de la sociedad y, está desembocando en la existencia de personas cada vez más formadas, pero que a su vez no son capaces de convivir respetando los espacios de libertad y encuentro común (Ortega, 1949. 106). La consolidación civil de esta circunstancia cristalizaría en crear una sociedad invivible e impracticable, para finalizar en algo que sería difícilmente gobernable dentro de unos parámetros de paz social.

Es por ello, por lo que se impone en nuestros centros educativos no perder el horizonte, y continuar en la medida de lo posible, la formación humanista tan ejemplar que en la baja Edad Media posibilitó crear un renacimiento cultural que conllevó el reconocimiento de grandes parcelas de libertad a los diversos pueblos del mundo, o en la propia sociedad europea, a los componentes del tercer estamento que pasaron a tener un tratamiento jurídico más favorable que el tenido hasta entonces.

1. LOS VALORES COMO LUGAR DE ENCUENTRO COMÚN PARA LA INCLUSIÓN SOCIAL

Sin embargo, el hombre ha tendido siempre a clasificar a sus semejantes utilizando criterios varios como la delimitación geográfica y los límites fronterizos, la cultura, el ordenamiento jurídico, la etnia, la raza, etc. Todas estas diferenciaciones llevadas a sus últimas consecuencias, históricamente se han demostrado muy negativas y hasta peligrosas.

Pero si hay algo que nos une es el hecho de sentirnos parte de algo más grande y trascendental que nosotros mismos, esto es, el hecho de sentirnos ciudadanos. Ciudadanos de nuestro país, ciudadanos europeos o ciudadanos de un mundo cada vez más interconectado.

En el primer caso, el hecho de sentirnos ciudadanos nacionales supone sentirnos parte de una comunidad, con elementos culturales y un devenir histórico comunes. Ciudadanos preparados para vivir y convivir juntos en un mismo espacio.

Por cuanto respecta al segundo supuesto, conlleva que estamos preparados para convivir en un continente con compañeros de viaje con los que no siempre , históricamente, hemos tenido buenas relaciones, pero con los que compartimos unas fuertes raíces comunes, y unos fuertes valores comunes y que contribuimos a crear un sistema basado en la libertad y protección de los derechos.

Finalmente, no debemos de olvidar que cada vez más somos ciudadanos de un mundo en constante cambio y evolución, en el que llegar de un extremo ya no requiere meses, sino horas, o donde la conexión entre personas es inmediata e instantánea, aunque medien miles de kilómetros por medio.

De la misma manera, debemos de tener presente que el mundo está compuesto por personas provenientes de naciones distintas, con raíces y culturas muy diversas. Ello no es óbice para destacar que el hombre, en cuanto que ser humano, tiene unos valores mínimos que le son inherentes y, que han llegado a cristalizar de tal modo que les han sido reconocidos como derechos humanos por toda la comunidad internacional. Una formación basada en el respeto a ese minimum, no busca otra cosa que mejorar la convivencia y, el entendimiento entre los pueblos y, en consecuencia de las estructuras políticas que se han dado.

Este panorama que hemos dibujado es a lo que debe de tender la actual educación superior. En consecuencia, ya no basta con formar profesionales altamente cualificados, sino que hay que implementar una formación que enseñe a ser ciudadanos y a ejercer como tal siendo conscientes de sus derechos, pero también de sus obligaciones y deberes jurídico-cívicas, basándose en defender los valores que siglos atrás tanto costó conseguir (Tenorio. 2010. 340). Aun así por ser de mayor interés para nuestra propuesta nos centraremos en los valores europeos.

Para la realización de este estudio hemos utilizado como variables no sólo la normativa europea, sino con visiones sociológicas y prácticas. La interconexión de los distintos elementos favorece la utilización de un método analítico.

Con la creación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y la conexión de los diferentes sistemas educacionales y formativos de los distintos países de la Unión, necesariamente se ha producido una inevitable comparativa de los distintos procesos formativos universitarios entre los distintos países que conforman el EEES así como las diversas variables que intervienen en una docencia de calidad.

El nivel de exigencia para las nuevas generaciones de profesores, docentes e investigadores universitarios es cada vez mayor, creciendo quizás de manera exacerbada al surgir numerosos procesos a los que someterse con el fin de demostrar que un docente universitario no ha quedado estanco en su evolución. Procesos como las acreditaciones iniciales de profesorado a figuras como Ayudante doctor o Contratado Doctor -pero también las posteriores del programa Academia- han venido a exigir que docentes que todavía se encuentran en una etapa de formación y consolidación de sus conocimientos, adquiriendo una mayor especialización en sus ramas respectivas como tradicionalmente se ha dado, deban de abandonarla para realizar otra multitud de cosas que no auguran una mejora del docente sino posiblemente, un estancamiento científico del docente en favor de otras variables que no revierten en un avance del mismo en la carrera científica.

La creación de programas como DOCENTIA unido a la aleatoriedad de las encuestas de alumnos tan volubles y cambiantes nos hace ver que los procesos que se han ido organizando con el fin de comprobar una mejora en la calidad del docente, no siempre son eficaces y, las más de las veces se revelan como lo contrario al no basarse en variables absolutas, sino presididas por el relativismo del momento en el que se contextualizan.

La otra parte de la actividad del PDI universitario, cual es la investigadora, tampoco sale bien parada en las consideraciones de la generalidad del profesorado, pues la falta de seguridad jurídica de los criterios articulados que medirían los esfuerzos realizados en su tarea investigadora no tiene una correspondencia absoluta en la puntuación, sino que queda al arbitrio del juicio de la comisión evaluadora, lo que no siempre revierte en una resolución ajustada. La discrecionalidad de la Administración toma en este punto cuerpo, pero debiera de avanzarse necesariamente en asegurar a unos esfuerzos unas claras recompensas.

La última de las innovaciones en este camino tortuoso en el que se está convirtiendo la carrera universitaria es la aparición de los sexenios de transferencia. Este proceso híbrido entre los sexenios de investigación y la repercusión que la actividad de un docente tiene en la sociedad, nace con un importante tope: sólo teniendo un sexenio de investigación se podrá solicitar el de transferencia.

Sin embargo, los creadores del mismo, olvidan que la realidad laboral de los distintos investigadores y profesores universitarios y, el devenir tan diverso de cada uno de ellos en su carrera académica y, a la fin y a la postre, en su devenir vital podrían justificar poder activar el proceso y solicitar un sexenio de transferencia con los criterios aprobados este pasado año 2018, de no ser por la prohibición establecida de que aquellos que no tengan un tramo de investigación reconocido no podrán solicitar el sexenio de transferencia.

Este hecho, desde mi punto de vista a todas luces injusto, impide claramente un avance en la carrera universitaria que en otros aspectos se ha conseguido matizar o incluso eliminar. Pero, pese a ello, surge como un nuevo mazazo a la evolución y crecimiento personal y académico de las nuevas generaciones un nuevo límite que acota determinada parcela para quienes tenemos reconocida nuestra actividad investigadora. Esta limitación debiera necesariamente de cambiar, sino de eliminarse todo el proceso y, volver a momentos más pretéritos que sí permitían una buena formación del profesor universitario en su materia y siguiendo los postulados propios de la escuela.

El panorama como poco es inquietante. La imposición a las nuevas generaciones de nuevas trabas que exigen su detención en el crecimiento formativo para dedicar su tiempo personal a otras tareas universitarias no hace pensar, que tal vez se esté deteniendo un relevo generacional en la Universidad que cada vez es más urgente. Ello, unido a la crisis económico reciente -si es que de ella hemos salido- se confirma esta sospecha por la que tenemos una universidad en las generaciones más jóvenes se mantienen de becas o de contratos interinos en el mejor de los casos, o de contratos como profesores asociados, que no les da una debida seguridad personal, pero tampoco académica, que les permita desarrollar una actividad académica libre y próspera como sí ocurría en las generaciones más pretéritas.

Esperemos que esta situación cambie, pero resulta importante reconocer el esfuerzo que las nuevas generaciones de académicos hacen día a día por consolidad una actividad como es la educación universitaria, con todas las trabas que se están poniendo.

Tal y como iniciábamos este prólogo, la posibilidad de comparar con otros sistemas europeos, nos hace ver que el sistema español ha crecido en exigencia de manera casi grandilocuente, sin llevar parejo un crecimiento en el reconocimiento laboral y social para una generación que se esfuerza, crece, se recicla, se reconvierte y permanece firme en una creencia: mejorar la vida y prestar un servicio público de calidad a los nuevos estudiantes universitarios.

Fruto de ese esfuerzo, de la experiencia y de la formación de esas nuevas generaciones de profesorado es este libro, cuyas aportaciones han sido escritas por más de una veintena de profesores jóvenes de las más prestigiosas universidades españolas y, que no dan sino muestra de la alta calidad que estos autores tienen y, nuestra Universidad atesora.

En Murcia, a 1 de mayo de 2019.

Dr., Dr. hnr., Dr. Juan José Nicolás Guardiola

Universidad de Murcia

  • Prólogo
  • Parte I: Valores Universales en los Estudios Universitarios
    • I. La impregnación de Europa y los Valores de la Unión en los estudios universitarios (LUIS MIGUEL GARCÍA LOZANO)
    • II. La transversalidad de los valores constitucionales en el espacio europeo de educación superior (ANTONIO PÉREZ MIRAS y VALENTINA FAGGIANI)
    • III. La presencia de los valores religiosos en los planes de estudio universitarios a la vista de los tratados de la unión (LUIS MIGUEL GARCÍA LOZANO)
  • Parte II: Planes de Estudio Universitarios
    • IV. Estructuración de los títulos y calidad de la enseñanza (RAFAEL SANZ GÓMEZ y JOSÉ MIGUEL MARTÍN RODRÍGUEZ)
    • V. Una reflexión acerca de los criterios de evaluación de los TFGs por tutores y tribunales (FRANCISCO MIGUEL BOMBILLAR SÁENZ y LUIS MIGUEL GARCÍA LOZANO)
    • VI. La tutorización de los trabajos de fin de título. Ventajas y desventajas para el docente (CRISTINA MORENO MARTÍNEZ)
    • VII. A propósito de los TFG y TFM de disciplinas jurídicas (ANTONIO PÉREZ MIRAS, FERNANDO PÉREZ DOMÍNGUEZ y GERMÁN M. TERUEL LOZANO)
  • Parte III: Docentes y profesorado
    • VIII. Repensando los procesos de acreditación docente: el horizonte de la excelencia (PEDRO JESÚS PÉREZ ZAFRILLA)
    • IX. Sobre la idónea incorporación del profesorado interino: una visión práctica desde la Universidad de Granada (AUGUSTO AGUILAR CALAHORRO, MIGUEL JOSÉ ARJONA SÁNCHEZ, ELOÍSA PÉREZ CONCHILLO y ANTONIO PÉREZ MIRAS)
    • X. Los ránquines y la determinación de la calidad universitaria (ANTONIO PÉREZ MIRAS, JOAQUÍN SARRIÓN ESTEVE y BELÉN BURGOS GARRIDO)
    • XI. La calidad en el sistema interno Universitario (JOSÉ NEFTALÍ NICOLÁS GARCÍA)
    • XII. La calidad docente como forma de excelencia (INMACULADA OLMOS RUBIO)
  • Parte IV: Nuevas tecnologías y evaluación
    • XIII. Páginas web departamentales en apoyo de la docencia (JUAN FRANCISCO SÁNCHEZ BARRILAO)
    • XIV. Las nuevas tecnologías en las profesiones jurídicas: una necesidad formativa (BELÉN BURGOS GARRIDO)
    • XV. Las tareas evaluativas a través de las plataformas digitales (PATRICIA BLANCO DÍEZ)
    • XVI. Las tics en la docencia universitaria: el uso de plataformas digitales (ANTONIO PÉREZ MIRAS, LUIS MIGUEL GARCÍA LOZANO, PATRICIA BLANCO DÍEZ y CRISTINA BENLLOCH DOMÈNECH)
    • XVII. La conformación de los tribunales examinadores: ¿unidad de materia o multidisciplinariedad? (F. RAMÓN VILLAPLANA JIMÉNEZ)
  • Parte V: Los alumnos y estudiantes
    • XVIII. La adaptación práctica de la metodología docente a estudiantes con TEA en estudios universitarios de Ciencias Sociales y Jurídicas (F. RAMÓN VILLAPLANA JIMÉNEZ y ANTONIA GONZÁLEZ SALCEDO)
    • XIX. Los planes de acogida para los estudiantes universitarios de primer curso (MIGUEL JOSÉ ARJONA SÁNCHEZ)

(Directores)

LUIS MIGUEL GARCÍA LOZANO

Universidad Carlos III de Madrid

JOSÉ NEFTALÍ NICOLÁS GARCÍA

Universidad de Murcia

(Coordinadoras)

CARMEN MARÍA CARRILLO GONZÁLEZ

Universidad Católica de Murcia

INMACULADA OLMOS RUBIO

Universidad Católica de Murcia

Escribir Su propia reseña
Estás revisando:Docencia universitaria en el ámbito de las ciencias jurídicas y sociales. Entre la innovación y la tradición
Su valoración